Crónicas hernandianas


Lo que en un principio surgió, allá por junio de 2010, como un leve rumor, se ha ido transformando a lo largo de este curso en un creciente murmullo para, poco a poco, ir modulando la voz y convertirse en un clamor trascendente: homenajear, de manera absolutamente voluntaria y movidos exclusivamente por el disfrute del trayecto, a uno de los poetas que nos ha acompañado a toda una generación de profesionales de la enseñanza españoles desde nuestra incipiente juventud.

Miguel Hernández habría cumplido en este tiempo cien años. Y hace casi setenta que ya no está físicamente. Pero no importa: el empeño de un grupo de profesores ha revitalizado su figura en el I.E.S. “Gran Capitán” de Córdoba, cuando los ecos oficiales de su centenario comenzaban a desvanecerse.

Como a él, no nos gusta la voz dócil del rebaño. Este homenaje lo hemos hecho por propia iniciativa. Y, además, hemos contagiado esa ilusión a un nutrido grupo de alumnos y alumnas, representantes de casi todas las artes: pintura, música, baile, recitación, teatro, poesía, fotografía, informática, etc.

Es nuestra humilde contribución a un merecido, aunque tardío, reconocimiento, destinado a quien supo llegar al alma humana con unos primigenios versos llenos de vida, de amor y de muerte, su tríada poética, y que van mucho más allá, pues son nuestro sustento existencial.

El itinerario ha resultado muy gratificante. Gracias a él, nos hemos (re)conocido un puñado de personas que, de otra forma, continuaríamos maquinalmente compartiendo aulas, despachos, guardias, departamentos, sillas y algún que otro café matutino. A raíz de este proyecto común, ha germinado la semilla hernandiana en nuestro instituto. Nada de lo que hagamos, a partir de ahora, nos resultará indiferente a profesores y alumnos. Somos un ramillete de azahar más en esta fragante primavera cordobesa.

De todo ello se ha ido dando cumplida cuenta, de forma física (en aulas, pasillos, puertas, paneles móviles y pizarras de corcho) y virtual (en la página web del centro, por medio de sus blogs y wikis).

De manera resumida, éstas han sido las actividades que han conformado el homenaje. Después, pasaremos revista a todas y cada una de ellas más detenidamente, remitiendo a los diferentes dípticos informativos impresos y a los artículos que se han ido colgando en TICágora y en otros formatos digitales, durante abril y mayo.

 

ACTIVIDADES PROGRAMADAS PARA EL HOMENAJE DE MIGUEL HERNÁNDEZ

.- “Exposiciones plásticas en el “Gran Capitán” (26 de abril – 6 de mayo de 2011)
.- “Recital poético-musical: Miguel Hernández” (28 de abril de 2011)
.- “Encuentro literario” (4 – 6 de mayo de 2011): Suprimido, por indisposición del autor.
.- “Comida her(m/n)andiana” (5 de mayo de 2011)
.- “Antología hernandiana íntima” (Sesión extraordinaria del Club de Lectura: 12 de mayo de 2011)
.- “Teatro de sombras” (final del curso 2011)

EXPOSICIONES PLÁSTICAS

Unas cuantas exposiciones se han dado cita en nuestro centro, entre el 26 de abril y el 6 de mayo, fruto de diversa filiación:

  • 1) Hemos contado con un préstamo oficial del Excmo. Ayto. de Córdoba, del área de Cultura, a través de Cosmopoética 2010, edición dedicada íntegramente a Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento. Hay que agradecer la gestión a nuestro compañero Juan Rivera.

Su composición eran treinta y un toldos de múltiples colores, que recogían versos del poeta, destacando una palabra de cada verso con un color distinto al del toldo, provocando mayor detenimiento y reflexión en su lectura. Destaco algunos:

“Tenemos que hablar de muchas cosas, compañero” (Toldo en rojo / palabra subrayada en morado)
Apagado va el hombre sin luz de mujer” (Toldo dorado-lila / palabra morado fuerte)
Sonriamos; doremos la luz de cada día (Toldo rojo / palabra dorado)
En el agua más clara quiero ver la vida” (Toldo azul / palabra azul marino)
No sé lo que me pasa que tropiezo con las nubes” (Toldo morado claro / palabra azul)
Todo era azul delante de aquellos ojos” (Toldo azul claro / palabra azul marino)
Sonreídme, que voy adonde estáis vosotros” (Toldo dorado / palabra marrón)

  • 2) Se han expuesto, asimismo, múltiples trabajos creativos de nuestro alumnado de ESO y Bachillerato, en formato plástico, tanto impreso como digital. Han participado alumnos de 3º A, C y D; 4º B y D; Proyecto Integrado: “Miguel Hernández: Del sagrario a la trinchera”, de 1º B de Bachillerato y 2º B de Bachillerato, dirigidos por Joaquín Mesa y Carmen Jurado.

En los cursos de la ESO, partían de la elaboración de un trabajo previo escrito, sobre la trayectoria vital y poética del poeta; posteriormente, le daban “vida”, a través de murales impresos, al estilo tradicional, o bien en formato web 2.0., con líneas de tiempo, glogster, mapas, vídeos grabados y recitados (o subtitulados) por ellos mismos, etc. Y siempre actualizaban los poemas con recitaciones en el Salón de Actos, al modo clásico o rapeando. Hemos grabado esas recitaciones y las hemos subido a las correspondientes wikis.

En Proyecto Integrado, como primera tarea trimestral, tras profundizar en un monográfico del soneto que les elaboré, realizaron (individualmente o en parejas) un soneto al estilo hernandiano, representándolo luego plásticamente en una cartulina. Como segunda tarea, por parejas, debían dar cuenta de forma digital de la vida y obra del poeta; elegir un poema y plasmarlo con diferentes herramientas informáticas; por último, al azar, sorteamos quienes realizarían, en grupos de cuatro personas, una de estas labores: confeccionar un mapa con el itinerario geográfico-vital-simbólico del poeta, o plasmar de manera imaginativa “mentiras y verdades” sobre el poeta y su obra, o estudiar el universo simbólico hernandiano. La tercera tarea ha sido la recitación de un poema y su grabación.

El resultado, en general, ha sido muy gratificante, puesto que han hecho suyos los conocimientos, a través de las técnicas habituales de la redacción en papel, y de las técnicas más novedosas de la web 2.0; es decir, la técnica al servicio del aprendizaje y, lo que es más importante, del disfrute del alumnado y del profesorado. Tanto Joaquín como yo misma nos hemos sorprendido, y lo hemos comentado en muchas ocasiones, al ver las potencialidades de alumnos que, a veces, pasan desapercibidos en las aulas y que basta con “tocarlos” con aquello para lo que están dotados (e interesados) para que se vuelquen con el trabajo, obteniendo resultados más que satisfactorios en muchos casos.

  • 3) Es de destacar, por último, la reinterpretación plástica que alumnos de 4º D, dirigidos por su profesor Francisco Sierra, han hecho de los dos retratos conservados del poeta: el pintado por Buero Vallejo, que representa a un Miguel Hernández joven, de semblante noble y aguerrido, que es la imagen habitual que tenemos de él; y otro pintado por un anónimo compañero de cárcel, que representa al poeta amortajado, con sus inmensos ojos abiertos. Han empleado múltiples técnicas pictóricas, guiadas por la imaginación y el buen hacer. Con los cuadros resultantes, se ha montado una exposición, aprovechando los caballetes y paneles móviles que tenemos en el centro. Destacan, entre otros, “Intolerancia”, que muestra el retrato de Buero, con una cuerda que cose la boca del poeta y un letrero que cuelga con esa palabra. Y “Nanas de la cebolla”, que enmarca el mismo retrato sobre un lecho de hojas de cebolla.

Estas exposiciones han sido contempladas, en horario de mañana, por los grupos de ESO y Bachillerato, a partir de un cuadrante de visitas, que podía consultarse en la página web del instituto y, en papel, en la Sala de Profesores.

Para aprovechar al máximo las exposiciones, el DACE confeccionó ese cuadrante y una guía-encuesta de la visita, respondida por parejas, con un total de dieciséis cuestiones. La pareja que respondiera de forma más completa, correcta y con mejor comportamiento durante la visita, obtendría un premio.

Por las tardes, especialmente el día del recital, jueves, 28 de abril, han podido visitarlas cuantas personas se han acercado al instituto para disfrutar de tan diversos estímulos sensoriales, interpretados y reinterpretados por la sensibilidad de sus jóvenes creadores.

De dichas exposiciones realicé un reportaje fotográfico, recogido en TICágora y en la wiki de mi Proyecto Integrado.

 

RECITAL POÉTICO-MUSICAL

Sin lugar a dudas, uno de los ejes centrales del homenaje ha sido el Recital poético-musical: Miguel Hernández.

Consistió en un sencillo y emotivo acto, conducido por alumnos y profesores del centro, de manera totalmente voluntaria y placentera. Estuvo integrado por un montaje audiovisual, lecturas poéticas y la interpretación de algunas piezas musicales y de baile.

Con él pretendimos ofrecer una imagen del poeta que abarcara desde su vitalista juventud, hasta su madurez bélica y posterior encarcelamiento y muerte. Pero, lejos de mostrar el aspecto más crudo y triste de una excelente trayectoria poética truncada, quisimos que el homenaje fuera un mensaje de esperanza y aliento para el futuro.

Todos los componentes del recital iban vestidos de riguroso negro. Sin embargo, hubo en el escenario, real y virtual, toques de color, simbolizando determinadas ideas, en relación con los diferentes bloques en que dividimos el acto:

  • Bloque I: Introducción.- Inicios vitales y poéticos: Primeros poemas y Perito en lunas. Color “verde esperanza”.
  • Bloque II: Amores.- Poemas de El rayo que no cesa, de intenso contenido amoroso y elegíaco. Color “rojo pasión”.
  • Bloque III: Lucha.- Poemas de Viento del pueblo, exponentes del sufrimiento en los sucesivos campos de batalla. Color “morado bélico”.
  • Bloque IV: Madurez.- Breves e intensos poemas del autor de Cancionero y romancero de ausencias, maduro y preso, que se plantea desgarradoras cuestiones existenciales. Color “dorado madurez”.
  • Bloque V: Réquiem.- Profundos poemas en los que, a pesar de presentir su inminente muerte, motivada por el mantenimiento de su coherencia poético-ideológica y de su dignidad humana, el poeta apuesta por trascender el dolor y la negrura, en busca de la luz. Poemas últimos. Color “azul trascendencia”.

El recital, además de quienes estuvimos delante de los espectadores, actuando, y que aparecemos en los títulos de crédito, ha sido posible gracias a quienes estuvieron al tanto de todo elemento técnico, tanto en la mesa como en las labores de grabación: nuestro querido alumno Josua de Torres; nuestros queridos amigos: Mª Dolores Martín, Joaquín Mesa, Antonio Gómez; y, sobre todo, nuestro querido director y amigo, José Antonio Ortiz, sin cuya infinita paciencia y creatividad no habría sido posible este remoto y ansiado sueño. Ha sido un claro ejemplo de humildad y entrega al grupo, siendo como es un reconocido director teatral. Su mano derecha profesional, y regidor del recital, Alejandro Bueno, ha pasado a engrosar la nómina de los “imprescindibles” para estos menesteres.

Con todos los anteriores ingredientes, y como recuerdo visual y sonoro nos ha quedado un vídeo, grabado por nuestro infatigable Joaquín, quien ha recogido cada una de las sesiones y el ensayo general, elaborando un plato bastante sabroso. También como recuerdo inolvidable de ese día están las fotografías captadas por Antonio Gómez, en las que por una vez él también sale. Y, como no podía ser de otra manera, la mirada estética y artística de mi queridísimo Benito Vaquero. A todos ellos hay que agradecer su buena disposición y generosidad.

 

COMIDA HER(M/N)ANDIANA

En todo homenaje que se precie no puede faltar una comida. Con más motivo si el homenaje se realiza en un centro educativo donde, además de Enseñanza Secundaria y Bachillerato, se imparte Ciclos de Restauración y Bar; es casi obligado.

Cuando el homenaje empezó a cobrar cuerpo, sugerí la posibilidad de una comida que, jugando con las palabras que manejábamos, acogiera el homenaje al poeta de Orihuela y acogiera también el ambiente de fraternidad que se ha ido creando en torno a estos preparativos. De ahí surgió el poco ortodoxo adjetivo “her(m/n)andiana” que tantos comentarios ha suscitado.

En cuanto se planteó la posibilidad, los compañeros de Cocina se volcaron para hacer realidad el proyecto. Les entregué una antología con poemas de Miguel Hernández donde se aludía a alimentos, comidas, incluso a su ausencia (“El hambre”), para que les sirviera de inspiración.

Sólo una indicación por mi parte: comida sencilla, de elaboración básica, sin lujos superfluos y con un eco de coherencia hernandiana. Daniel Martín era el responsable de la Cocina para ese día y recibió perfectamente el mensaje. David Martínez fue el responsable en Sala y la dirigió de maravilla.

El resultado lo pudimos comprobar los treinta y ocho comensales que compartimos un agradable almuerzo: exquisitez, delicadeza y plena satisfacción para el paladar. El lujo no estuvo en la complicada elaboración de los platos, como arriba decíamos, sino en el alumnado de Cocina y Restauración, dirigido magistralmente por sus profesores.

Dedicamos la comida a todas aquellas personas que habían participado, de una manera u otra, en el homenaje, a todo el Claustro del instituto “Gran Capitán” y a todos quienes nos acompañaron que, a buen seguro, apreciaron la simbología gastronómico-poética.

Disponemos de documentación visual y física del evento: reportaje fotográfico, texto del brindis y obsequio personal al instituto.

CLUB DE LECTURA: “ANTOLOGÍA HERNANDIANA ÍNTIMA”

Con esta sesión llegamos al “postre” o, en terminología poético-musical, a “la coda” del homenaje hernandiano.

Y es que esta sesión extraordinaria del Club de Lectura lo ha sido doblemente: porque abordamos los poemas que nos han acompañado desde nuestra juventud, recogidos en una “Antología hernandiana íntima”; y porque la estructura y ubicación de la propia sesión fue extraordinaria: recitamos, hablamos, nos emocionamos, comentamos, oímos y contemplamos versiones recitadas y musicadas de los poemas del oriolano universal, no en la Biblioteca del centro, como en las sesiones habituales, sino en el Salón de Actos, para tener fácil acceso a las nuevas tecnologías que nos han ayudado en esta ocasión a mantener aún más viva la siempre atemporal llama de la poesía.

Es coda poética porque recoge las rimas de las poesías hernandianas. Y es coda musical porque la propia sesión se convirtió en un pasaje (evento) que llevó a una pieza (homenaje) a su fin (clausura).

El origen de la antología es comunitario, pues cada cual ha ido aportando el poema que le ha gustado desde siempre, aquél con el que se ha identificado o que le trae recuerdos especialmente importantes. Incluso hubo personas que, no habiendo participado en la elección poética, en la sesión tuvieron la oportunidad de verter su opinión y su emoción.

Los títulos elegidos fueron:

  • EL SILBO VULNERADO (1934) (Primera versión de Imagen de tu huella)

(Nº 1) “El silbo del dale”
(Nº 2) “Silbo de la llaga perfecta”

  • EL RAYO QUE NO CESA (1934-5)

(Nº 3) “No cesará este rayo…”
(Nº 4) “Por tu pie…”
(Nº 5) “Tengo estos huesos…”
(Nº 6) “Por una senda…”
(Nº 7) “Elegía a Ramón Sijé”

  • POEMAS SUELTOS, III (Cercano a la guerra civil)

“Sonreídme”

  • VIENTO DEL PUEBLO (1936-7)

(Nº 9) “Vientos del pueblo me llevan”
(Nº 10) “El niño yuntero”
(Nº 11) “Rosario, dinamitera”
(Nº 12) “Aceituneros”
(Nº 13) “Llamo a la juventud”
(Nº 14) “Canción última”

  • CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS (1938-41)

(Nº 15) “Llegó con tres heridas…”

  • EL HOMBRE ACECHA (1937-1939)

(Nº 16) “El herido” /II parte/

  • POEMAS SUELTOS (1939? 1940?)

(Nº 17) “Las abarcas desiertas”

  • POEMAS ÚLTIMOS (1939-1941?)

(Nº 18) “Sonreír con la alegre tristeza del olivo”
(Nº 19) “A mi hijo”

Y no podía ser de otra manera el final: comunitario (o colaborativo, al buen decir de Joaquín Mesa); como lo han sido todas y cada una de las actividades que han conformado este homenaje. No hay otra vía si queremos que un proyecto funcione: cada persona pone lo mejor que tiene y, juntos, mejoramos el resultado.

Por eso, cuando pase el tiempo y recordemos con nostalgia, sin perder la alegría, estos primaverales días, nos quedará la sensación de haber dado vida a algo común y trascendente: unas jornadas plenas de convivencia y de entusiasmo; algo tan necesario en nuestra profesión y en nuestro entorno.

 

TEATRO DE SOMBRAS

Como colofón final del homenaje, nuestro compañero Paco Ponce ha preparado con el curso 1º A de Bachillerato un teatro de sombras, a partir de la novela Un tiro de gracia, de Emilio Pérez Rosas, un eldense casi paisano de Miguel Hernández y compañero de batalla, aun sin llegar a conocerse.

Emilio narra su experiencia en la guerra civil, donde lo “mataron” y le dieron “el tiro de gracia”, como más arriba os contaba.

Esta novela la han leído muchos cursos del instituto en esta primavera tan repleta de variados eventos. Entre esos cursos, el de 1º A de Bachillerato. Hábilmente dirigidos por Paco, han preparado, por grupos, varias versiones de la historia, empleando técnicas del teatro de sombras.

Yo asistí al ensayo general de dos versiones, el lunes 16 de mayo. Las grabé  e ilustran el comienzo de estas crónicas,  para que veáis el buen hacer de los actores y del profesor, a pesar del poco tiempo que han tenido para ensayar, empleando alguna que otra tarde para poder llegar al final.

Mis más intensas felicitaciones a Paco, por una más de sus múltiples inquietudes educativas, demostradas a lo largo de estos años. Felicitaciones extensivas a los dos grupos que actuaron y a los dos que quedan por actuar, que serán grabados igualmente.

Asimismo, me permito anticipar a Paco y a sus alumnos las felicitaciones del autor de la novela, cuando le haga llegar los vídeos. Hay mucha emoción y mucha ilusión en esos montajes y Emilio Pérez sabrá reconocerlas.

¡Enhorabuena a todos!

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

La dedicación plena y voluntaria, la disposición de nuestro tiempo libre dedicado a este proyecto, alejada de baremos y traslados, ha hecho germinar una semilla mucho más auténtica que el mero membrete de un “homenaje oficial más”.

Nada de esto habría sido posible sin la generosidad de todos y cada uno de los participantes: compartir tiempo, buena disposición e infinidad de tareas. Gracias a todas aquellas personas que han creído en el proyecto her(m/n)andiano. Gracias a quienes pusieron rostro en el homenaje y a quienes, sin que se llegue a verlos, han realizado su labor humilde y callada, de trabajo y apoyo, a través de diversos soportes creativos: desde la voz, la presencia, la creación plástica, la costura y el montaje técnico de exposiciones, el apoyo anímico, la labor fotográfica y de grabación, la digitalización, la dirección escénica…

Más arriba lo decía: “No nos gusta la voz dócil del rebaño”; en este sentido, somos herederos del poeta orcelitano. Este homenaje pudo cobrar cuerpo y voz, presencia, en definitiva, gracias a la entrega personal de un nutrido grupo de profesores y alumnos, quienes han sabido sacar provecho y disfrute a esas horas extras invertidas. El resultado es NUESTRO y SÓLO NUESTRO. El propio Miguel Hernández habría participado en esta empresa, a buen seguro.

Me quedo con una idea: hemos hecho realidad un puñado de sueños que teníamos al comienzo de este tinglado, y hemos disfrutado con ello; hemos plantado energías positivas para que, cuando germinen, se conviertan en buenos recuerdos, en asideros humanos para continuar en este convulso tiempo en que vivimos.

Finalmente: ¡Gracias a Miguel Hernández, que fue quien inicialmente lo hizo posible! Aunque tarde, le agradecemos su paso por la tierra y esas tres heridas que, con sus poemas, nos ha ayudado a suturar a las futuras generaciones: la de la muerte, la del amor, la de la vida.

(***)

Y esa vida hernandiana conecta directamente con una cita de Ernesto Sábato, que acaba de dejarnos. Dice el autor argentino, por boca de María Iribarne, la protagonista femenina de El túnel, que “vivir consiste en construir futuros recuerdos”. No otra cosa hemos hecho en este tiempo en el “Gran Capitán”.

Y como si todos: Sábato, Miguel (en el poema “A su hijo”) y nuestro homenaje hubiéramos pactado el final, estos versos del poeta nos despiden cromáticamente, pues han sido, sin pretenderlo, los simbólicos colores que han guiado nuestras actividades: “Verde, rojo, moreno: verde, azul y dorado; / los latentes colores de la vida (…)”.

Cambiemos el “moreno” por “morado”… y, como Lope en su metasoneto, “el homenaje her(m/n)andiano está hecho”.

Carmen Jurado Gómez

2 pensamientos en “Crónicas hernandianas

  1. Pingback: TICágora » Teatro de sombras: Un tiro de gracia

  2. Bueno no suelo comentar mucho en foros de este tipo porque es
    dificil saber que decir, pero la certeza que tu artículo o post me ha gustado como
    lo has acta y lo que has dicho merece un reconocimiento.
    No he leido los disquisición de los demás pero supongo que pensarán igual que
    yo. Desde aqui te informo que tienes un nuevo seguidor.

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